¿Tienes alguna duda?
Aquí te explicamos cómo funciona la terapia y te guiamos sobre dudas frecuentes.
¿Como funciona?
Dar el primer paso puede ser más sencillo de lo que imaginas.

1. Escríbenos
Cuéntanos brevemente qué estás atravesando y cómo podemos ayudarte.

2. Te escuchamos
Conoceremos un poco de tu historia, tus necesidades y el momento que estás viviendo.

3. Encontramos a quien pueda acompañarte
Puedes elegir a una de nuestras tanatólogas o te orientamos para encontrar a quien mejor se adapte a tu situación, ubicación y disponibilidad.

4. Comenzamos tu acompañamiento
Iniciamos juntos un espacio de escucha, apoyo y reconstrucción, respetando tu proceso y tu propio ritmo.
Preguntas frecuentes
¿Necesito haber perdido a alguien para acudir con una tanatóloga?
No. La Tanatología puede acompañar diferentes experiencias de pérdida, duelo y transición significativa.
¿Cuánto tiempo debe haber pasado desde mi pérdida?
No existe un momento universal. Puedes buscar acompañamiento cuando sientas que necesitas un espacio para comprender y transitar lo que estás viviendo.
¿Las sesiones pueden ser en línea?
Sí. Ofrecemos sesiones de acompañamiento en línea.
¿Debo tener alguna religión?
No. Acompañamos con respeto a personas con distintas creencias y formas de comprender la vida. Cuando una persona así lo desea, también existe la posibilidad de incorporar la dimensión espiritual a su acompañamiento.
¿Cuántas sesiones necesitaré?
Cada proceso es diferente. Después de conocer tu situación podremos conversar sobre la forma de acompañamiento más adecuada para ti.
¿La Tanatología sustituye a la Psicología o la Psiquiatría?
No. El acompañamiento tanatológico no sustituye la atención médica, psicológica o psiquiátrica cuando ésta sea necesaria. Si durante el acompañamiento identificamos que requieres atención de otra especialidad, te recomendaremos acudir al profesional correspondiente.
¿Por qué Tres Almas?

Tres hermanas y una misma certeza:
Todos atravesaremos pérdidas a lo largo de nuestra vida. Algunas serán visibles. Otras solamente nosotros sabremos cuánto nos dolieron. Pero aunque no podemos cambiar lo ocurrido, sí podemos descubrir cómo integrar esa experiencia a nuestra historia y qué queremos hacer con la vida que continúa.